domingo, 10 de abril de 2011

Fiordos en el horno del sur; cervezas heladas.





Era el día más caluroso del verano, de esos días en los que si pisas el asfalto con las zapatillas, la mitad de la suela se te puede quedar pegada en él. Recorríamos, en coche, de norte a sur la costa de Dalmacia, con sus cien mil vueltas y revueltas, por una carretera que nunca pierde de vista el mar.


En estos días de calor y en esta zona, quién más quién menos para y deja el coche a un lado para darse un chapuzón en el adriático. Desde la carretera se puede ver a más de un bañista haciendo equilibrios para no caer o lastimarse con los guijarros que cubren las playas de ésta costa; blancos, que contrastan con el azul del mar y con el verde de los pinos mediterráneos, y circulares.


Con las ventanillas bajadas el aire nos golpeaba en la cara y nos movía el pelo de lado a lado, sin criterio fijo, hacia donde quería cada vez. Aunque sudábamos preferíamos la sensación del viento a la del aire acondicionado, la sensación de libertad a la de estar aprisionados entre cristales.





Al sur de Dalmacia queda el fiordo más meridional de Europa, el fiordo de Kotor. Preciosas, grises y altas montañas junto al mar, una bahía y un pueblo sacado de películas de piratas. Una fortaleza en lo alto, murallas y calles empedradas. La altura que cogen las montañas hace que el pueblo desde lo lejos parezca algo diminuto. Hay una caída desde lo arriba del todo casi vertical, espectacular, hasta el mar.





Renunciamos a coger el ferry que nos hubiera ayudado a cruzar la bahía sin necesidad de conducir; recorrimos cada centímetro de la costa de Montenegro a nuestro ritmo. La velocidad a la que viajábamos nos permitía apreciar muchos detalles. La carretera queda tan cerca del Mediterráneo que si éste no fuera tan tranquilo como es las olas, en sus días de bravura, arrastrarían los coches y lo que pasase por allí hasta los dominios de Poseidón y éste camino sería intransitable. Cada casa, cada embarcadero tenía una escalera de metal por la que salir del agua. Familias enteras chapoteaban al sol. Se veía que había unión de estas gentes con la mar y que probablemente sea uno de los lugares de descanso de muchas familias balcánicas, y a lo mejor de otros lugares.





El paisaje nos atrapó e incluso hizo que nos olvidáramos de la temperatura extrema. Etor y yo no paramos de sacar fotos. Eso sí, cuando por fin pusimos pie en tierra el golpe que recibimos fue brutal. Vuelta a la realidad, la puerta del horno se quedó abierta otra vez, todo ese aire ardiente en la cara y el mazo del sol nos cayó en la cabeza. Dos lugareños nos saludaron, cuidaban el parking donde aparcamos, y nos preguntaron por nuestro origen. A nuestra respuesta añadieron un ehhhhhhhhhh!!! Athletic Bilbao!!! Siempre el fútbol y el Athletic sale por algún lado...





Fran habitualmente se queja del sol y del calor, y esta vez volvió a hacerlo; eso sí nadie le pudo negar que tenía razón. Enseguida se puso a buscar un lugar dónde comer y dónde beber y refrescarnos y depurarnos así. Negarle a Fran sus 30 minutos de buscar restaurante es robarle la mitad del viaje ¡ Cómo disfruta con éstas cosas el hombre! Caminando alrededor del tranquilo puertecito, salpicado de barcos, algunos de recreo otros de pesca, encontramos un restaurante con sombra y fresco. Tenía buena pinta. Lo primero que hicimos fue pedir la bebida: "Una cerveza helada por favor", y a fe que la trajeron helada. Cerveza de tirador muy fría y con el vaso recién sacado del mismísimo polo. Que placer fue disfrutar de ese primer trago. El verano volvió a ser la mejor estación del año y nuestras vacaciones una maravilla que nos debía tener fin. El sabor de la cerveza no sabría como definirlo ni del nombre tampoco me acuerdo. Era el típico sabor que siempre le encuentro a la cervezas del este, las cervezas de cañero del este. Quizás eso no diga mucho de lo que degustamos aunque a mí, que yo me entiendo, me encanta ese sabor.





La comida, pescado, claro, la pedimos casi a ciegas. No nos entendíamos con la camarera y al final le acabamos dejando que ella nos orientara. Pescado para cuatro y ya está. SE marcho y tardo bastante tiempo en venir con lo que nos había cocinado. Ese rato lo pasamos echando risas ( desde que nos refrescamos nos había vuelto el buen humor) y charlando sobre las aventuras de los días anteriores. Veníamos de hacer unos 4000 kilómetros en 8 días y eso da para anécdotas. Cuando ya empezábamos a impacientarnos llegó la comida. Era una dorada enorme, una dorada a la sal de la que comeríamos los cuatro. Para mí fue o mejor que comí en las vacaciones. Carne blanca y bastante bien cocinada. Un acierto de la mujer que nos recomendó comer aquel plato, supongo que sería un plato típico local. Antes de acabar de comer ya había pedido la segunda cerveza Montenegrina, y así completé el litro. Pedro hizo lo mismo. Después postre, fotos con la raspa limpia el agradecimiento a la casa y nos levantamos para pasear por kotor.




Todo cambió al salir de allí. El sol ya no parecía golpear tanto ni el calor ser tan agobiante. Así si se puede disfrutar de las murallas, del castillo y del entorno tan impresionante. Fue comer bien y sobre todo enfriar el motor, sobrecalentado, con esa cerveza traída del reino del hielo para que todo nos dejara mejor recuerdo.

El pueblo muy bonito, por cierto y la gente muy amable. Para no perdérselo.

lunes, 21 de marzo de 2011

Tan lejos...

¿ No tienes días en que te gustaría estar en cualquier aventura allá por el mundo? Sueñas con mil viajes, con ver hasta la última piedra del mundo, con conocer gente, con traspasar fronteras. Todo parece estar tan lejos pero a la vez al alcance de una decisión sencilla, que podrías tomar a la voz de ya y que nunca tomas...Me imagino que son cosas de la vida y que como decían, soñar nos ayuda a caminar. Que vacío estaría todo si no tuviéramos al menos nuestra mente bien abierta para escaparnos de lo pequeñitos que somos los seres humanos; y lo ínfima que es la importancia de nuestra existencia.

viernes, 28 de enero de 2011

RINCONES DE NIJMEGEN. Albert





Recuerdo mi primer día en Holanda. El primer día, no llamo al día en que llegué sino al día en que por fin tuve una bicicleta. Ella lo es todo en este país. Así pudimos acercarnos a la universidad, con ganas de ver caras nuevas. A Estitxu se la veía muy necesitada de conocer mucha gente nueva y sin darse cuenta me iba dejando de lado. Lógico y normal. El polluelo empezaba a volar fuera del nido; sólo que esta vez quien acabó volando fui yo, hasta entonces su papá. Había llegado el momento de ir a encontrar mi casa entre las amplísimas avenidas de Nijmegen. Construcción ( o mejor reconstrucción tras la II guerra mundial) típica holandesa y flamenca en ladrillo rojo y blanco. Casas bajas y estrechas, carriles bici de pavés y algún molino salteado por ahí.

Los últimos días de agosto se disfrazaron de otoño y la lluvia y el frío campaban a sus anchas por las calles. El chubasquero salió de la maleta para no volver a entrar. Siempre recordaré los ladrillos del suelo del campus de la universidad, ocres y mojados; aunque a veces también helados. Este sí era un campus de verdad. Los edificios iban apareciendo entre altos, o más bajos, árboles. Un pulmón para la ciudad y un ambiente relajado para los ciudadanos, por otra parte, en gran número, estudiantes. En una de las avenidas, para ciclos, del campus y guardándose de la lluvia bajo unos pinos, aparecieron Sergio S. y Elena. El acento catalán enseguida les delató y así conocimos a los primeros compañeros. Aproveché para preguntarles si conocían la localización de mí colegio mayor. En el mapa me marcaron con alguna duda la zona. Ellos se acababan de mudar a una casa de alquiler en el centro, junto a otro chico, Pep. Esa casa después sería conocida cómo "La mánsion".



Mientras me explicaban cómo llegar llamaron a Pep para que me ayudara a transportar mis trastos hasta mi apartamento. Él tenía coche y todo me sería mucho más fácil. Y allá aparecí por primera vez en Vossenveld, mí casa.





Sergio S. y Elena me hablaron de unos chicos catalanes que seguramente serían vecinos míos, Albert y Víctor. Una pareja que convertiríamos en trío con el tiempo, puesto que juntos pasamos una y mil horas.

Les ví por primera vez y de manera casual en la universidad y quedamos para encontrarnos por el colegio mayor. Albert, casualmente, vivía en el piso de enfrente. Víctor pasaba la mayor parte de su tiempo en casa de Albert. Juntos hacían la compra, cocinaban, salían, robaban bicicletas de holandeses descidados y confiados...yo, con lo que me cuesta abrirme a la gente nueva que voy conociendo, no tenía muy claro si quería compartir mi tiempo en casa con más gente. Siempre me ha gustado tener mi independencia. Al final me convencieron para probar a compartir todo. Gran decisión. En la vida hay que aprender a compartir, es una lección. Me quité de muchos pequeños caprichos que me hacía y me hago ( ya sólo a veces) y aprendí a vivir con menos vicios y manías y con más gente; todos ellos desconocidos encima. Creo que aprender a compratir y vivir con menos recursos es una etapa importante de la vida. La imagen de los dos amigos calle abajo por la universidad nunca se me olvidará. Hacían una pareja carismática y memorable. En vez de dos ( o luego tres)parecían uno . Cada cual con sus cosas pero compartiendo cada migaja de su vida allá.



En la puerta azul de Albert aún estaba escrito el nombre del anterior inquilino, un tal Gorka, que después descubrí que había venido el año anterior en mí plaza, una plaza de la universidad de Deusto. La primera vez que toqué el timbre tardaron en abrir y me dejó pasar un chico caribeño, mulato de tez y amplísima sonrisa. También pude descubrir después el porqué de la facilidad que tenía para sonreír tanto...Albert y Víctor estaban en la habitación de Albert. Víctor con la que después sería identificada como su inimitable pose encorbada, pegado al portátil de Albert; abstraído en sus juegos de rol on-line. Albert sentado en la cama y con una botella de dos litros de coca-cola cerca. Él siempre ha tenido mucho más don de gentes. Víctor no se para a pensar en cómo caerte bien; lo hace o no.

Albert me marcó para siempre. Me hizo ese comienzo mucho más llevadero. Me presentó a gente, me llevó a las primeras fiestas y me incluyó desde el principio en sus planes. Yo no soy de abrirme muy rápido, me cuesta en un principio hacerme a la gente, y con mis reservas me fui dejando llevar y acabé compartiendo todo con ellos. La casa de Albert pasó a ser nuestro lugar de reunión, comedor, local de mus, cervecería... no solamente fue nuestro "txoko" sino centro de paso y encuentro de cualquier persona que quería echar una cerveza acompañado. Una gran Pitt bier, la Pitt bier de Víctor, con o sin partida de mus; preferiblemente con partida. Cuando llegas a un país desconocido para tí con gente nueva, se te abre un mundo de posibilidades, nuevos caminos e incertidumbres. Los primeros días, tras la euforia inicial, son duros. Necesitas a alguien como Albert que te haga sentir que eso puede ser tu casa. Necesitas a un hermano, que a la vez es padre, madre y abuela para que te regale ánimos a los oídos. Esa relación de Amistad perduraría para siempre. Más allá de las promesas entre abrazos los últimos minutos que vivimos juntos en Holanda, conseguiríamos mantener el vínculo, casi de sangre, y ser hermanos para siempre. Años después la vida nos volvería a unir de nuevo, otra vez en una misma casa, dónde y en Santander...





Albert tenía la capacidad de aglutinar gente a su alrededor. Todos se sentían cómodos con él y pasaban por su casa de vez en cuando para visitarle. Le traían algo para beber, hablaban con él de música, le pedían el ordenador portátil ( una joya porque por aquel año 2002 no había tantos)... Eso sin hablar de la cantidad de amigos que vinieron a verle desde Barcelona. Total que su casa siepre estaba llena de gente y de cosas, tiradas por todos lados. Yo no hubiera podido vivir entre tanto trasto que le íbamos dejando aquí o allá. El sí. Lo aceptó y nunca sabremos si fue por resignación o por qué.




En el parking de nuestro colegio mayor había un montón de carros de la compra amontonados para facilitarnos el trasporte de lo que comprábamos desde el supermercado. Nos subíamos como si fuera un patín encima de los carros y empujando con un pie llegábamos por la carretera serpenteante y entre casitas bajas hasta la zona comercial de nuestro barrio, Hatert. Había una placita con diferentes tiendas, todas ellas pequeñas, y dos supemercados. En uno comprábamos la comida y en otro la bebida, bueno en verdad toda la bebida salvo nuestra cerveza eterna, la antes nombrada Pitt bier. Además siempre teníamos una discusión a la hora de comprarla. Era decisión de Victor la marca. Albert y yo preferíamos otras marcas algo más caras, pero era imposible sacarle de la cabeza a Victor el que todas eran iguales. Y si todas son iguales pues había que comprar la más barata. La discusión surgió cada vez que fuimos al supermercado.


sábado, 18 de diciembre de 2010

Cathy(nou)



No sé cómo hacen los ingenieros y arquitectos de las palabras para plasmar en sus escritos todas esas cosas que se te agolpan en el cerebro cuando escarbas en tus sentimientos. Acaban posando negro sobre blanco todo lo que realmente querían decir; y a veces incluso más. Me gustaría ser así, a veces, y poder ahora escribir y dejar para la eternidad dicho todo lo que supone haber conocido a Cathy. Desgraciadamente no tengo esa fortuna, y si lo hiciera, nadie entendería por qué ella es especial.



Supongo, que si te la cruzas por la calle, y añado, probablemente, no te fijes en ella, porque humilde y sencilla va caminando por la vida. Es frágil de voz y de corazón, eso puede que te guíe. Eso sí, ella es enormemente valiente y siempre supera cada reto que se le pone delante; con una sonrisa en la boca. He dicho que no la conocerás, pero si por algún casual lo hicieras, no le hagas sufrir porque aunque no lo sepas, puede que le hagas pasar noches enteras sin dormir. Los sentimientos siempre a flor de piel.

Esto me hace pensar en que...cuanta gente increíble dejamos de conocer por no saber mirar...



Soy enormemente feliz haberla conocido y la echo mucho en falta. La echo de menos, sobre todo, cuando imagino viajes por los más bellos paisajes del mundo ¿ Quién me acompañará ahora a pie, en bicicleta ó en canoa? Es muy difícil imaginar todo eso si Cathy no está cerca.




Ahora, que seguramente yo tampoco la vuelva a ver, me vienen a la cabeza todas esas palabras de las que hablaba y mediante impulsos eléctricos llegan a mis dedos. Todo cuanto acabo escribiendo no hace sino quedar pequeño ante su figura. Me sería más fácil odiarla que quererla, porque es difícil querer a una persona que está y estará siempre lejos, pero no lo consigo. Eso dice mucho de una persona.

Buen camino Cathynou.

...y ahora te veo perderte en el anonimato que da la multitud, entre el gentío de este mundo, y la eternidad.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Control desde el aire

Tener el control de la información es tener el control del arma más poderosa de nuestro tiempo. Solamente así podemos entender fenómenos como el de Wikileaks. Podría ser un montaje, una campaña política a nivel mundial en la sombra...

Los últimos días se ha puesto de moda el caso de los controladores aéreos. En verdad no tengo ni idea de en que consiste su trabajo y las dificultades que entraña. He oído que cobraban más que el presidente del gobierno de España, y a mí también me parece fatal, el presidente de España cobra realmente poco dinero por el trabajo que desempeña; unos 78.000 € al año más o menos.

No sé a quien interesa poner en primer plano a este puñado de afortunados que cobran salarios altos por su trabajo. Desde luego a mí no me interesa ni lo más mínimo. Es más, me parece que la clase mayoritaria como es la de los trabajadores rasos ( yo me incluyo) esta llena de auténticos ciegos que no vemos más allá de lo que les dejan ver. No rebuscamos y nos conformamos.

Los últimos días, he oído una y otra vez a amigos, a personas anónimas por las calles o en los cafés,a los medios de comunicación...acerca de que sus salarios son un escándalo en época de crisis. A mí me da la risa. Me da la risa porque somos incapaces de pararnos a pensar y ver que nos han hecho centrarnos en el mencionado puñado de afortunados y no nos acordamos de que médicos, abogados, administrativos, peones, están cobrando verdaderas miserias por su trabajo y por no hablar de sus condiciones contractuales. Eso sí me importa y eso si que son millones de personas. Además como es época de crisis oirás: "peor están otros" o "es lo que hay".

Por favor, vamos a dejar ese debate miserable sobre el chocolate del loro en la jaula de los controladores aéreos y vamos a centrarnos en lo realmente importante. Esta sociedad cada día es menos la del bienestar en Europa y en el mundo y la dictadura e imposición del capital nos está acorralando. Nosotros no decimos nada, claro, porque no podemos, y seguimos leyendo sus periódicos donde puntualmente nos tendrán informados de lo que ellos quieran desde allá, desde sus alturas.

El control desde el aire.


miércoles, 27 de octubre de 2010

( Las puertas del mar y) LOS DOMADORES DEL VIENTO

En una tierra donde llueve continuamente, donde apenas se ve el sol, donde en invierno puede haber días de más de 15 grados bajo cero, donde el mar choca sin cesar contra los muros que la separan de la tierra, también sopla sin cesar el viento. Un viento que sirvió para dar forma a uno de los paisajes más particulares del mundo.




Los molinos en los Países bajos son un orgullo nacional. Se introdujeron en la edad media y fueron ganado popularidad hasta convertirse en algo indispensable para la economía. Servían para moler y producir, por ejemplo, aceite, pero también sirvieron para un cometido que los haría pasar definitivamente a la historia de este país. Los molinos fueron utilizados para bombear el agua fuera las tierras bajas. El incesante y revelde viento fué amaestrado para conseguir habitar unas tierras que antes cubría el mar. El proceso de ganar ese terreno es relativamente sencillo pero muy muy ingenioso. El agua marina se cerca con diques, en las zonas que se desean desecar, y se crea un lago artificial. Para bombear el agua fuera del lago están los molinos, los cuales aprovechan el viento para realizar su trabajo; bombean el agua encauzada en canales, los cuales también sirven como drenaje de los campos y evitan que éstos se aneguen

De todas formas, todo esto comenzó hace unos 2.000 años con la llegada de los primeros seres humanos que poblaron y colonizaron estas tierras. En aquella época eran zonas pantanosas. Por la razón que fuera estos pueblos se empecinaron en luchar por cada palmo de la que sería su casa y empezaron a librar una batalla contra el mar que aun hoy continúa. Primero, crearon unos muros de tierra ( primitivos diques) para que el mar no pasara y dejaron secar las tieras. Funcionó y obtuvieron nuevas zonas que cultivar. El problema se sobrevino cuando las tierras, poco a poco más asentadas, se fueron hundiendo y anegándose con las lluvias... ésto no se resolvió de manera eficaz hasta llegada la edad media, con la introducción de los mencionados molinos de viento y los canales que desembocaban en ríos y finalmente en el mar. El país siguió hundiéndose hasta estar hoy hasta 6 metros por debajo del Mar del norte. De ahí viene su nombre.

Los molinos poco a poco fueron sustituidos por instrumentos más modernos pero aún hoy es neceario bombear el agua desde las tierras bajas.




Un molino en Holanda es más que un recuerdo. Es un símbolo. Representa la eterna lucha por cada centímetro de tierra ganada. Representa la memoria de quienes perecieron en esta batalla contra el mar; el mismo mar que tanto les ha dado y tanto les ha quitado. Representa la lucha de los Países bajos contra los elementos. Estaban tan introducidos, estos molinos, en la sociedad neerlandesa, que se llegaban a mandar mensajes cuasi secretos únicamente según la posición de sus aspas; y la gente los entendía. El molinero formaba una unidad con su herramienta. Eran uno y otro los domadores del viento y el látigo que arreaba las aguas lejos de sus pólders.




En los Países bajos han de estar alerta si se sigue confirmando que se está produciendo un calentamiento global. Después de 2.000 años guerreando contra el mar puede que estén, ahora, empezando a perder. El cambio climático amenaza con modificar el mundo que conocemos y descongelar los polos. Entre los países más afectados, sin duda, estaría Holanda. La subida del nivel de los océanos, las temperaturas extremas, las tormentas tropicales, las crecidas repentinas de los ríos tras esas tormentas; todo ésto acecha como negros nubarrones sobre el futuro de las tierras bajas. Existe un gran peligro de que desaparezca bajo las aguas del mar del norte o que la arrase una crecida del Rhin...




Los Países bajos están a la vanguardia de la producción y el uso de energías renovables. Entre ellas una de las más vanguardistas es la que trata de capturar la energía del viento,la energía eólica. Es uno de los países que ha instalado parques eólicos mar adentro. Quizás sea porque saben, que ése es el mismo elemento que hace o hacía trabajar a esos sus símbolos del país, los molinos.

Símbolos del pasado y símbolos del futuro. Antes y ahora amaestrando el viento para salvar el país de las feroces pero pacientes aguas; esperan su minuto para dar el golpe de gracia que les haga ganar definitivamente la guerra. Años atrás sirvieron para bombear el agua fuera de las tierras bajas y ahora son el símbolo de las energías limpias. Se trata de crear energía sin condicinar el futuro de nuestro planeta. Sin sobrecalentarlo. En eso los Holandeses, son los principales interesados.

Quizás por eso, los molinos sean, como mínimo, parte de la esperanza de que consigamos paralizar el desastre que parece venírsenos encima.




Veremos lo que depara el futuro para éste pueblo bravo. Veremos hasta cuando podremos disfrutar de éste tesoro enclavado en el norte de Europa. Su lucha es eterna y la seguirán viendo generaciones y generaciones...¡ Que la sigan viendo!




Recomendaré un vídeo que se puede encontrar en Youtube sobre Holanda. Son de gran interés y ayudan a entender su lucha contra el mar. Se trata de de un capítulo d la serie de National Geographic, Construcciones vanguardistas, y su título es " La lucha contra el mar".

http://www.youtube.com/watch?v=SBvS8eGeJ8c




miércoles, 22 de septiembre de 2010

LAS PUERTAS DE MAR ( y los domadores del viento )

Dominar la naturaleza, aplacarla, amaestrar los elementos, volar sin plumas, ponerle puertas al mar... Sueños que llevamos dentro los humanos desde que nos nació la conciencia.



Precisamente allá en donde vive la esencia de la expresión de ponerle puertas al mar está el gran dique de Oosterschelde. Nadie, probablemente, en la historia,imaginó una obra tan grandiosa; y si la imaginó pensaría que se trataba de un reto para locos o para ingenieros y sabios del futuro, cargados de sus técnicas y maquinaria de otros tiempos.



Los diques son sólo una parte del proceso que ha de ponerse en marcha cuando se busca robarle a los mares espacio y desecar alguno de sus dominios. Junto a éstos los canales de drenaje y el bombeo constante del agua de las zonas situadas bajo el nivel oceánico. Holanda son molinos de viento que mueven y bombean ( bombeaban) agua, son canales, son diques... Holanda o mejor expresado, los Países bajos, como su propio nombre indica, son un conjunto de regiones que se encuentran, en parte, bajo el nivel de 0 metros. En esta tierra se han convertido en maestros, desde la edad media, en ponerle puertas al mar.










Un dique no es más que una barrera que se le coloca en los morros al agua marina, para cerrar total o parcialmente su entrada natural en zonas que están por debajo o a su mismo nivel. Suelen situarse, para facilitar todo el proceso, en pasos estrechos, como por ejemplo, desembocaduras de ríos. Estos diques en los Países bajos se muestran imprescindibles. Todo el sistema ha de estar perfectamente coordinado para que las tierras bajas no se inunden y puedan seguir siendo cultivadas y habitadas. De entre los diques que existen en el mundo el más grandioso y el más conocido, tanto por la obra que supuso como por el porqué de su origen, es el de Oosterschelde, ya antes mencionado. Reconocido como una de las maravillas del mundo moderno, formó parte del proyecto denominado " Plan Delta". El plan llevó ese nombre debido a que la obra se llevó a cabo en una zona conocida como el delta, a pesar de geológiocamente no serlo propiamente.




El "Plan Delta" se puso en marcha tras la catástrofe de 1953. Mil ochocientas treinta y cinco personas murieron entre el 31 de Enero y los primeros días de Febrero de ese año. Una nefasta combinación de factores se llevaron por delante esas vidas y desplazaron a cientos de miles lejos de las zonas inundadas, las que hasta ese momento eran su hogar. Ese 31 de Enero de 1953 una borrasca surgida en Islandia golpeó el Oeste de Europa. Vientos de gran fuerza y una terrorífica tormenta azotaban ya las costas neerlandesas durante el día y estó se combinó, por casualidad, con unas mareas extraordinariamente vivas. La consecuencia fué la, primero parcial y después total, rotura de algunos diques esa misma noche. El desastre estaba asegurado. El agua helada del mar el norte fué cubriendo los pólders, las tierras que antes pertenecían al mar, y arrasando con todo lo que encontraba a su paso. Familias enteras perdieron la vida y las que sobrevivieron pudieron contar después el horror vivido; el silencioso y mortífero avance tierra adentro del mar del norte. Las comunicaciones se cayeron debido a las condiciones metereológicas y mientras amplias zonas del país estaban bajo las aguas el resto de neerlandeses dormían tranquilos, sin enterarse de lo que estaba aconteciendo en otras zonas, oyendo golpear la lluvia en sus ventanas. La cosa empeoró al día siguiente con una nueva subida de las aguas. Fueron días tristes. Posteriormente comenzaría primero el salvamento de los supervivintes, subidos en los tejados de las casas o en donde pudieron, y después la recostrucción.




Comenzó así a trazarse del plan que concluiría en 1997 con la construcción del Maeslantkering en Roterdam. Pero la octava maravilla del proyecto era el antes mencionado Oosterscheldekering. Un dique para cuya construcción se emplearon 10 años; su complejidad técnica es asombrosa y ha servido de modelo para posteriores obras en diferentes lugares del mundo:

http://www.tudiscovery.com/extremeengineering/holland_explore/holland_explore.shtml

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Holanda/prepara/cambio/climatico/elpepusoc/20100918elpepusoc_4/Tes


El dique está parcialmente abierto, continuamente. Deja circular el agua entre sus mandíbulas mientras el mar reposa. Eso sí, están preparados para cerrarse en cuanto las condiciones hagan presagiar algún peligro; grandes mareas, tormentas, temporales...probablemente esté preparado para que nunca más vuelva a suceder nada como lo ocurrido en 1953. Sí, probablemente, porque todos conocemos lo contundente y cierta que es sabiduría popular y esta dice que no se le pueden poner puertas al mar...